HACIA EL OTRO LADO
Como un adicto a la droga
que trafica con su cuerpo,
no te detienes ante nada.Mil picaduras de avispa
te causan placer.
Vives en la bodega de un barco
cargado de tormento,
atracado en lo más recóndito
de tus entrañas.
Es la muerte un antojo,
un deseo tranquilo
que te visita por las noches
y te deja su aroma,
para que cuando llegue el momento
te sientas como en casa.
Ella te susurra al oído,
dice que te echa de menos.
Allí no escucha el ruido,
sólo tus palabras eternas
que traspasan el umbral,
Alejandra.
Existen palabras
que cohabitan
en dimensiones de soledad.
Javier Jiménez RETRATO: Juan Batlle Planas