2014/11/12

"LAS COSAS" DE ISABEL SALAS


MIS POEMAS - ORILLA MÍA



ORILLA MÍA








Puedo soñar que eres la orilla
y acercarme a descansar de mí,
recitar bellos poemas de Neruda,
encontrar la paz añorada, al fin.

Puedo soñar que eres la orilla
y que naufrago en tus dulces olas,
que relajas mi locura con tu brisa
y si la marea subes, mi alma mojas.

Puedo soñar que eres la orilla,
orilla mía, que te anhelo,
y sé, en esta noche estrellada,
que puedo soñar que te quiero.


Javier Jiménez.


2014/11/11

ETERNO NERUDA - CAPITULO 1º



El verdadero nombre de Pablo Neruda es Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto y nació en Parral (Chile) en 1904. En sus comienzos como poeta utilizaba como seudónimo Neftalí, que era el segundo nombre de su madre (Rosa Neftalí Basoalto), fallecida nada más nacer el poeta. Su texto más antiguo conocido es un saludo rimado dedicado a su madrastra Trinidad Candia Marverde de el 30-6-1915:"De un paisaje de áureas regiones / yo escogí / para darle querida mamá / esta humilde postal. Neftalí". El nombre de "Pablo Neruda", lo adopta en el liceo de Temuco donde ve una edición alemana de la partitura "Spanische Tänze" (danzas españolas) de PABLO de Sarasate con dedicatoria a la celebre violinista Frau Norman-NERUDA. Su primer poemario "Crepusculario" lo publica en 1923.
Ahora os dejo uno de sus primeros poemas, que fue premiado en el concurso de la federación de estudiantes de Chile, el 14 de Octubre de 1921.

LA CANCIÓN DE FIESTA



"Un Pierrot de voz ancha que desata
mi poesía sobre la locura
y yo, delgado filo
de espada negra entre jazmín y máscaras 
andando aún ceñudamente solo,
cortando multitud con la melancolía
del viento Sur, bajo los cascabeles 
y el desarrollo de las serpentinas".









           

2014/11/10

JUEGO DE IMAGEN

NO HAY SUERTE, NO HAY PARAGUAS




A Rafa le perseguía la mala suerte. A todos en su círculo de familiares y amigos le habían pasado cosas buenas: premios de loterías, coches en concursos, ascensos sonados y toda clase de situaciones relacionadas con la buena suerte. A él, sin embargo, le ocurría todo lo contrario. Acababa de perder su empleo, su novia le había dejado hacía un mes y le robaron el maletín con el portátil que llevaba en el coche, vamos, que no recordaba la última vez que tuvo algo de suerte. El lunes se dirigió hacia la empresa de venta de artículos de fumador, que le había comentado su cuñado Paco, a entregar un currículum, cuando empezó a llover fuerte. Al bajar del coche se dio cuenta de que no llevaba el paraguas en el maletero, maldijo su suerte. Se le iluminó la cara cuando vió, en la acera de enfrente, a uno de esos africanos vendiendo paraguas a cinco pavos. Al fin le sonreía la fortuna, solo de pensar en la “ducha” que se habría pegado en el trayecto del coche al edificio, le daban escalofríos, había aparcado muy lejos. Craso error, a mitad de camino una ráfaga de aire le descoyuntó la “mierda” de paraguas. Cuando llegó al edificio estaba totalmente empapado y comenzó a “descojonarse” de risa mientras recordaba que la noche anterior, hablando de la mala suerte con su cuñado, le contó que a veces le parecía como si todo el mundo llevara siempre paraguas, y solo lloviera debajo del suyo.



Javier Jiménez

2014/11/09

MAL DE MARES


MAL DE MARES







Aquí estoy, preso de mi zozobra,
buscando el sextante que me guie
a través de los océanos del martirio,
pues mi barco tiempo ya a la deriva
necesita que su quilla le alivien
para poder llegar a buen destino.

Ni el furioso y violento temporal
ni la encorajinada mar y altiva
quebrará mi taciturna esperanza,
y gritaré a esa zorra de la suerte,
a esa loba de mar que es la vida,
que no me gusta más mi mentira.

Sobreviviré a la herrumbre y la sal,
no sucumbiré a la artillería del océano
ni a la espuma de la amarga galerna,
y después de hender profundo el mal
que domina mi marea de juicio
al fin encontraré mi orilla eterna.


Javier Jiménez