2015/01/08
2014/12/28
TERRITORIO DE ESCRITORES - RETO: TODOS SOMOS POESÍA - PEDACITOS DE TRISTEZA
PEDACITOS DE TRISTEZA
Cuando encuentro
mis emociones
escondidas,
tras la espesa niebla
de los recuerdos,
es entonces cuando veo
los pedacitos de tristeza
pegados en el mosaico
de mis momentos vividos.
Retazos que se fueron
añadiendo,
vestigios de amarguras
y desengaños,
de tantas decepciones
enfrentadas.
Pero también veo
un hilo de alegría
que asoma
entre las comisuras
de los recuerdos.
Algo me dice
que si tiro de él,
esos pedacitos
se irán desprendiendo
y serán sustituidos
por fragmentos
de una renacida felicidad,
más intensa y áurea
que nunca.
Tengo que tirar del hilo,
tengo que hacerlo,
lo haré...
Javier Jiménez
2014/12/24
TERRITORIO DE ESCRITORES - RETO DE NAVIDAD - EL LIBRO DE LOS DESEOS - QUE SE ACABE LA VIOLENCIA
QUE SE ACABE LA VIOLENCIA
¿Acaso alguien podría pensar que desear el fin de todo tipo de violencia en el mundo es una cursilada?. Por mucho que sea un tópico, no deberíamos de dejar de desearlo. Cuando hablo de violencia no solo hablo de guerras y terrorismo, también deseo que se acabe la violencia de genero, no más golpes en la cara de las mujeres, ni en su dignidad. Deseo que termine la violencia infantil, no más acoso escolar, ni palizas, ¡sólo son niños!. Deseo que llegue el día en el que ya nadie maltrate a un animal, y por supuesto, deseo que nunca más alguien vuelva a ser violento con la madre naturaleza. Seguro que habrá más cosas, pero para mí estas son de las más importantes.
Ojalá cerráramos todos los ojos y lo deseáramos tan fuerte que al abrirlos ya no existiera.
Javier Jiménez
Amantes de la palabra escrita, os deseo una feliz Navidad.
2014/12/19
TERRITORIO DE ESCRITORES - RETO: CUENTO DE NAVIDAD - UN HÉROE EN NAVIDAD
UN HÉROE EN NAVIDAD
- ¡Ahí está otra vez ese negro!, eso es lo que pensaba Ana cada vez que de camino al banco, para ingresar el dinero de la empresa, se cruzaba con un inmigrante de color, llamado Emmanuel, pidiendo limosna. Él se daba cuenta de que ella, al pasar a su lado, le miraba con miedo y desprecio pero no entendía porqué. Nunca le saludaba, pese a verse casi todos los días desde hacía casi un año. Era Noche Buena y él estaba hambriento, cuando la vió acercarse pensó que en un día así, se le ablandaría el corazón – feliz navidad señorita, por compasión, tengo mucha hambre... - como respuesta recibió una cara de asco.
Ana, estos días, estaba muy liada con los preparativos para la Noche Buena y andaba un poco despistada. Cuando entró en la sucursal de costumbre para hacer el ingreso, se dió cuenta de que ¡no llevaba el bolso!. Le invadió el pánico, comenzó a subirle la temperatura seguido de un intenso mareo y tuvo que sentarse un rato. ¡Qué iba ha hacer!, en el bolso había un sobre con más de ¡veinte mil euros!. Cuando se recompuso, intentó recordar donde podría haber dejado el bolso, ¡cuando sonó el teléfono!: - ¿Ana Céspedes García?, le llamo de la policía local de Murcia, nos acaban de entregar un bolso extraviado que contiene su documentación, ¿le importaría acercarse al cuartel del barrio de La Flota a recoger... - , no le dejó terminar, colgó y salió corriendo mientras farfullaba que ojalá no se hubieran llevado el dinero... o algo así. Cuando le entregaron el bolso, pudo comprobar que no le faltaba nada y del alivio que sintió le temblaron las piernas. Un policía le contó que se lo había entregado un inmigrante vagabundo, que les dijo que era de una mujer que pasaba todos los días por la calle donde él mendigaba. Se lo había dejado olvidado en una silla de la terraza del bar donde tomaba café todos los días. Emmanuel, al ver que se lo iban a llevar unos chavales con malas pintas, intervino para evitarlo y le costó una paliza, pero consiguió que no se lo llevaran. Se corrió la voz por el barrio y se convirtió en el héroe de esa navidad. Ana no pudo evitar sentirse mal cuando se enteró de todo, pensó en lo injusta que había sido mirándolo por encima del hombro, que era una mala persona por juzgar solo por las apariencias. Comprendió que hay personas que lo pueden perder todo pero que nunca perderán su honradez y su dignidad. Ah! Claro!, Emmanuel recibió su recompensa, la de las personas de buen corazón que le hicieron un sinfín de regalos. También recibió dinero de la empresa de Ana, el suficiente como para poder traerse a su familia de Nigeria, y un trabajo. Aunque el mejor regalo fue comprobar como esa Noche buena, cenando con la familia de Ana, ella le miró con cariño y gratitud.
Javier Jiménez
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