2015/07/11

TRIBUTO A ALEJANDRA PIZARNIK - HACIA EL OTRO LADO








HACIA EL OTRO LADO



Como un adicto a la droga 
que trafica con su cuerpo,                                  
no te detienes ante nada.
Mil picaduras de avispa
te causan placer.
Vives en la bodega de un barco
cargado de tormento, 
atracado en lo más recóndito
de tus entrañas.
Es la muerte un antojo,
un deseo tranquilo
que te visita por las noches
y te deja su aroma,
para que cuando llegue el momento         
te sientas como en casa.
Ella te susurra al oído,
dice que te echa de menos.             
Allí  no escucha el ruido,
sólo tus palabras eternas
que traspasan el umbral,
Alejandra.
Existen palabras 
que cohabitan 
en dimensiones de soledad.



Javier Jiménez                                         RETRATO: Juan Batlle Planas

2015/07/10

POETAS ETERNOS - ALEJANDRA PIZARNIK




Hola a todos los amantes de la poesía. Retomo mi serie de Poetas Eternos, con la diferencia que esta vez será un capítulo por poeta. Añadiré sus biografías, fotografías y sus cinco probables mejores poemas. A ver si entre todos vamos conociendo a estos genios que no merecen quedar en el olvido, siempre serán eternos.


ALEJANDRA PIZARNIK




    fotografía: niunsololibro.blogspot.com   



Nacida como Flora Pizarnik Bromiquier, fue hija de Elías Pizarnik y de Rejzla (Rosa) Bromiquier, ambos inmigrantes judíos de origen ruso y eslovaco, que se dedicaban al comercio de joyería. Creció en un barrio de Avellaneda. Tenía una hermana mayor de nombre Myriam.

Su infancia fue muy complicada. Hablaba el español con marcado acento europeo y tartamudeaba. Tenía graves problemas de acné y una marcada tendencia a subir de peso. Estas eventualidades minaban seriamente su autoestima. La autopercepción de su cuerpo y su continua comparación con su hermana la complicaron de manera obsesiva. Es posible que por esta razón comenzara a ingerir anfetaminas —por las cuales desarrolló una fuerte adicción—, que le provocaban prolongados períodos con trastornos del sueño: euforia e insomnio.

En 1954, tras el bachillerato, ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Permaneció como estudiante de la Facultad hasta 1957, tomando cursos de literatura, periodismo y filosofía, pero no terminó sus estudios. Paralelamente tomó clases de pintura con Juan Batlle Planas.

Lectora profunda de muchos y grandes autores durante su vida, intentó ahondar en los temas de sus lecturas y aprender de lo que otros habían escrito. Así se motivó tempranamente por la literatura y por el inconsciente, lo que a su vez hizo que se interesara por el psicoanálisis.

Firmemente apolítica e influenciada en su lirismo por Antonio Porchia, los simbolistas franceses, en especial Arthur Rimbaud y Stéphane Mallarmé, por el espíritu del romanticismo, y por los surrealistas, Pizarnik escribió libros poéticos de notoria sensibilidad e inquietud formal marcada por una insinuante imaginería. Sus temas giraban en torno a la soledad, la infancia, el dolor y, sobre todo, la muerte.

Su primer libro fue La tierra más ajena (1955), editado en Botella al mar. Más tarde publicó La última inocencia (1956), volumen dedicado a su psicoanalista León Ostrov, y Las aventuras perdidas (1958).

Entre 1960 y 1964, Pizarnik vivió en París donde trabajó para la revista Cuadernos y algunas editoriales francesas, publicó poemas y críticas en varios diarios, tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Césaire, e Yves Bonnefoy, y estudió historia de la religión y literatura francesa en la Sorbona. Allí entabló amistad con Julio Cortázar, Rosa Chacel y Octavio Paz, entre otros, siendo este último el prologuista de Árbol de Diana (1962), su cuarto poemario, en el que ya se refleja plenamente la madurez como autora que estaba alcanzando en Europa.

Regresó a Buenos Aires en 1964, publicando sus poemarios más importantes: Los trabajos y las noches (1965), Extracción de la piedra de la locura (1968) o El infierno musical (1971).

En 1969 recibió la beca Guggenheim, lo que le permitió viajar a Nueva York, y en 1971 una Fullbright.

Escribió en prosa La condesa sangrienta (1971).

El 25 de septiembre de 1972, a los 36 años, se quitó la vida ingiriendo 50 pastillas de un barbitúrico (Seconal) durante un fin de semana en el que había salido con permiso del hospital psiquiátrico de Buenos Aires, donde se hallaba internada a consecuencia de su cuadro depresivo y tras dos intentos de suicidio.

Faltó tiempo para la gran empresa literaria. Alejandra decía que tenía que escribir una novela y que habría de aprender una nueva gramática para llegar a ese fin que rondaba por su cabeza.

Hoy, tiene un monumento en la calle Güemes en Avellaneda.

(Texto sacado de Wikipedia)



  fotografía: niunsololibro.blogspot.com


A continuación, cinco de los mejores poemas de Alejandra Pizarnik




EL MIEDO

En el eco de mis muertes
aún hay miedo.
¿Sabes tu del miedo?
Sé del miedo cuando digo mi nombre.
Es el miedo,
el miedo con sombrero negro
escondiendo ratas en mi sangre,
o el miedo con labios muertos
bebiendo mis deseos.
Sí. En el eco de mis muertes
aún hay miedo.




    fotografia: malacalle.tumblr.com




HIJAS DEL VIENTO


Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencia,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.

Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.

Tú lloras debajo de tu llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.



     fotografia: malacalle.tumblr.com





LA DANZA INMOVIL



Mensajeros en la noche anunciaron lo que no oímos.
Se buscó debajo del aullido de la luz.
Se quiso detener el avance de las manos enguantadas
que estrangulaban a la inocencia.

Y si se escondieron en la casa de mi sangre,
¿cómo no me arrastro hasta el amado
que muere detrás de mi ternura?
¿Por qué no huyo
y me persigo con cuchillos
y me deliro?

De muerte se ha tejido cada instante.
Yo devoro la furia como un ángel idiota
invadido de malezas
que le impiden recordar el color del cielo.

Pero ellos y yo sabemos
que el cielo tiene el color de la infancia muerta.




 FOTOGRAFÍA: byricardomarcenaroi.blogspot.com.es/


LOS TRABAJOS Y LAS NOCHES


para reconocer en la sed mi emblema
para significar el único sueño
para no sustentarme nunca de nuevo en el amor

he sido toda ofrenda
un puro errar
de loba en el bosque
en la noche de los cuerpos

para decir la palabra inocente






  fotografia: malacalle.tumblr.com






LA JAULA


Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.



Para terminar os dejo con un documental emitido por el programa "Memoria Iluminada" de Canal Encuentro, de la televisión Argentina.






Sólo comentaros una cosa que me llama poderosamente la atención, y es la cantidad de veces que Alejandra nombra a la muerte en sus poemas. Cualquiera diría que fue la crónica de una muerte anunciada. Hasta pronto amigos.


                                                                                                                                  Javier Jiménez




2015/07/02

MIS POEMAS LIBRES - AGONÍA



Hola a todos los amantes de la poesía y las letras en general. Vuelvo a retomar el blog después de un largo periodo de hastío. Qué mejor formas de hacerlo que con un poema dedicado a todas y todos los románticos. Hasta muy pronto!





AGONÍA




                                                                                Fotografía-gif sacada de la red





¿Quién eres tú
que ocupas  mi existencia?
Porqué te has mezclado con mis sentidos?
Eres un suspiro
que absorbe mi oxígeno
y me quita las fuerzas.
No necesito respuestas,
te necesito a ti.
La cruel distancia es proporcional
a la expectación que me provocas.
Deseo estar cerca,
tocarte
y sentirte  mía.
Soy tuyo 
del cielo al infierno
pasando por el purgatorio
de tu ausencia.
En este microsegundo
en el que te amo,
desde el suelo hasta el infinito,
vivo y muero
dulcemente,
mi alegre agonía.


Javier Jiménez


 © todos los derechos reservados 




2015/04/02

TERRITORIO DE ESCRITORES - RETO Nº 20: EL DÍA QUE TODO CAMBIÓ - Y AL FINAL...UN POEMA



Y AL FINAL... UN POEMA








Como cada día después de comer, Borja sale a la terraza y se sienta en su vieja silla de mimbre. Allí suele dar rienda suelta a la imaginación. Le gusta pensar en lo bonito que va a ser el viaje a Roma que tiene pensado hacer junto a Ana, su amada esposa. Después de cuarenta años seguidos trabajando en la editorial que fundó su padre, ya tiene ganas de disfrutar la vida. Sonríe pensando en las veces que le ha dado la tabarra a su pobre Ana, que si hay que ir a Roma a ver la Fontana di Trevi y el Coliseo, que si cuando vayan hay que alquilar una Vespa, como en “Vacaciones en Roma”. Recuerda lo bien que lo han pasado estos últimos días con Bianca, su preciosa nieta. Desde que su madre Lucía se fue a vivir a Alemania por el trabajo de su marido Carlos, apenas la ve. Se acuerda de las risas de la niña cuando se llenó la cara de algodón de azúcar en aquel puesto de la feria. Le hizo prometer que en la próxima visita la tendría que llevar al Zoo, a ella le encantan los animales. 
Borja coje un libro de poemas de Raymond Carver, ya le queda poco para terminarlo. Está algo intranquilo, su mujer ha acompañado a su hija y su nieta en el viaje de regreso a Düsseldorf. Ya lo tiene todo preparado para, a su regreso, partir enseguida hacia Roma. Suena el teléfono y segundos después las lágrimas de Borja humedecen un poema que termina así:

“... y espero, incluso cara a lo que se de la muerte, 
que recibirás el mensaje que pretendo enviarte.
Pero esta bien aunque no lo recibas. Que duermas bien.
Descansa. Antes o después espero que nos veamos.
Y entonces podré decirte estas cosas directamente.


Jiménez

2015/03/25

MIS POEMAS - EXCESO



EXCESO







Foto de IIeana Servan




Este gusano sediento
taladra mis entrañas

en busca de ansias
y otras angustias.
Devorador de coartadas,
inventor de excusas,
susurrador de excesos,
maestro
hacedor de insidias.
Este maldito gusano
me atrapa
con su influjo negro
de hipnosis sibilina.
Me hace caminar 
por cunetas,
al borde de precipicios,
esperando el momento
de ofrecerme en sacrificio 
Si al final caigo 
espero aplastarlo
al menos habré ganado 
algo más...
que una resaca
y un cigarrillo amargo.




Jiménez